EL QUEHACER DOCENTE - LOGROS IMPRESCINDIBLES PARA LOS ESTUDIANTES DEL SIGLO XXI
EL hablar de logros fundamentales y urgentes para los estudiantes de esta época demanda nuevos retos y desafíos; mayores compromisos y nuevas responsabilidades de aquellos que aprenden y de quienes pretenden enseñar.
Se trata pues, de lograr una formación por competencias, las cuales integren de capacidades al sujeto; que brinden y construyan nuevos conocimientos, habilidades y actitudes, que le permitan actuar eficaz y eficientemente en situaciones reales en un mundo globalizado que requiere del trabajo en equipo; de competencias de aprendizaje e innovación que hagan énfasis en la creatividad, el pensamiento crítico, la comunicación y la colaboración entre los estudiantes de hoy y del futuro próximo.
Además, el siglo XXI demanda profesionales con un alto dominio de sus asignaturas. Requiere de personas conscientes de sus competencias ciudadanas, de sus derechos y obligaciones como tales; de individuos conocedores del entorno económico y conocimientos básicos de salud y seguridad en el ámbito nacional e internacional. Esta época solicita expertos que incorporen temas interdisciplinarios dentro de las asignaturas básicas curriculares y de igual modo, que sean competentes en el manejo de información, medios y tecnologías de la información y la comunicación. Con todo esto, se logrará un mejor desarrollo de habilidades personales y profesionales para hacerle frente y de mejor manera a los problemas del mundo actual.
Se necesita entonces transformar el quehacer docente y que al momento de planear se reconsidere la posibilidad de trabajar colaborativamente con otros expertos, intercambiando ideas y tomando en cuenta los entrecruzamientos disciplinares. A este respecto, las competencias disciplinares que considero pueden tomarse en cuenta en el cruce curricular en mi asignatura de Ingles II, con las materias de LEOyE II y Las TICs son, de entre otras posibles, las siguientes:
· Desarrolla y aplica las habilidades de lectura, escritura, oralidad y escucha para comunicarse en una segunda lengua, en situaciones comunicativas cotidianas.
· Expresa ideas en forma oral y escrita de manera clara, coherente y creativa.
· Elabora textos simples en una lengua extranjera para diversos propósitos comunicativos.
· Capta la idea general y desarrolla un mensaje en pasado progresivo, en lengua extranjera, recurriendo a conocimientos previos, pistas no verbales, patrones de entonación y contexto cultural.
· Se comunica en una lengua extranjera mediante un discurso lógico, oral o escrito congruente con la situación comunicativa
Se trata entonces de construir competencias y en ese sentido, se siente la necesidad de que los docentes adoptemos nuevos caminos, nuevas formas de hacer nuestro quehacer en el aula. Se requiere, como dice Perranoud, de un cambio profundo. Si el sistema cambia, entonces los profesores debemos cambiar nuestras prácticas. Por consiguiente, si se pretende desarrollar competencias en el estudiante, será necesario involucrarse y trabajar en proyectos y tareas más demandantes, que despierten el interés y el entusiasmo de nuestros educandos, siguiendo los principios de las pedagogías activas y del constructivismo.
Coincido con Perranoud cuando dice que el docente del siglo XXI debe primero conocer sus competencias. Una formación basada en competencias debe ser una preparación académica que ofrezca y genere, al estudiante, experiencias de aprendizajes significativos que sean de utilidad para satisfacer sus necesidades o actividades que la misma sociedad le exija. La formación basada en competencia implica que tanto el alumno como el docente conozcan información y la utilicen, sepan cómo hacer las cosas, se sientan y sean útiles para la sociedad y que aprendan a convivir armónicamente con los demás. De ser así, en el futuro cercano tendremos personas más capaces y creativas, estudiantes reflexivos, autónomos; pero también colaborativos.
El papel que nos queda es el de ser profesores de postura reflexiva, observadores, innovadores, guías, facilitadores. Ser organizadores de información y diseñadores y planificadores de los procesos de enseñanza y de aprendizajes y en contextos multiculturales. Se debe ser gestor de la progresión del aprendizaje a través de evaluaciones formativas que incluyan tareas contextualizadas, problemas complejos y la utilización funcional de conocimientos disciplinarios.
Todo este proceso requiere de tiempo, pero sobre todo requiere de un profesorado, estudiantes y sociedad dispuestos al cambio y trabajar colaborativamente.
Finalmente, y a manera de conclusión, me quedo con la siguiente reflexión:
“La educación no es un proceso de poner al que aprende bajo control sino poner al estudiante en control de su conocimiento”. Alison Preece -University of Victoria, British, Columbia, Canada.